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sábado, 30 de abril de 2016

Discurso de Luis Cabeda- Padre de alumnos egresados de la EEM Nº 2 DE 4º

Soy padre de 2 egresados de la escuela media 2 del distrito 4.
Hace unos años llegué hasta allí, movido por los comentarios que circulaban acerca de la existencia de esta escuela que podía acompañar a mis hijos en el tránsito por la secundaria, que les venía costando mucho. Cursaron allí los 2 últimos años de la carrera.
Los dos venían muy golpeados por la vida, la pérdida de su mamá cuando tenían 7 y 10 años, sumada a ciertas dificultades para conectarse con el estudio, hacían improbable que pudieran terminar con éxito el recorrido por el nivel.
Encontré en esta escuela un remanso, un espacio con adultos que escuchaban, sostenían, desafiaban, e incorporaban a mis hijos a la tarea de aprender.
Estoy tentado de decir que esa escuela es un oasis, porque el problema con el oasis es que a la vez que declara la presencia de un lugar que aloja, cuida y repara, también denuncia la existencia del desierto....
Si algo me faltaba para consolidar mi confianza en la escuela pública era entrar en contacto de modo tan personal con esta escuela. Hoy que los anuncios de la revolución educativa por venir se hacen desde la Universidad de San Andrés, la existencia de la escuela de reingreso de Barracas es una bocanada de aire fresco.
Estamos acá para sostener la posibilidad de portar un nombre que la identifique.  Por eso sentí la necesidad de darle contexto a la discusión del nombre.
Una escuela que basa su accionar en ofrecer oportunidades educativas a los pibes y las pibas más dolidos de la sociedad, a los expulsables, a los olvidables, merece llevar un nombre que hable de las luchas por la expansión de la palabra, por la pluralidad de las ideas, por la generación de la conciencia pública y política.
Una escuela que comparte el espacio físico con una fábrica recuperada, denuncia a la vez el despojo del que fuimos objeto hace un poco más de una década y reivindica la lucha de los trabajadores gráficos que a puro pulmón y coraje sostuvieron la fuente de trabajo.
El nombre 'trabajadores gráficos' condensa en su enunciación el recupero de las mejores epopeyas por la dignificación del trabajo y de los trabajadores; y las resistencias de la historia reciente contra el hambre, los despidos, y la precarización laboral.

Por eso, promuevo y avalo, el nombre de 'trabajadores gráficos' para la escuela media 2 del distrito 4, convencido de que los nombres no solo designan, sino que imprimen, determinan y construyen un modo de ser y de pararse ante la vida, y ante los desafíos que, lamentablemente, se avizoran en el futuro inmediato.

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